First things first: los poros no se pueden cerrar. No son puertas, no tienen músculos, no.
Aclarado este primer punto, decirte que sí puedes evitar que se agranden con el tiempo, y sí que puedes hacer que parezcan más pequeños con la rutina adecuada.
Cuando hablamos de poros, siempre hablamos de dos: los poros por donde sale el sudor (con una glándula sudorípara) y los poros que generan sebo (folículo pilosebáceo). Los que solemos ver a simple vista y que se ensucian formando puntos negros (o granitos blancos sin pus) son estos segundos.
